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Diciembre 01, 2023
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Cada fideicomiso es distinto y se conforma según las necesidades de las personas, pero hay determinados elementos y estructuras que se mantienen y que se tienen que entender para crear uno correctamente.
Un fideicomiso es un contrato legal por medio del cual una persona (otorgante) da a otra (fideicomisario) el permiso de poseer el título de propiedad o activos a favor de un tercero (beneficiario).
Los fideicomisos se pueden organizar de diferentes formas y permiten establecer de manera específica cómo y cuándo los activos pasarán a manos de los beneficiarios. Son una excelente herramienta para planificar nuestro patrimonio.
El fideicomiso se compone de tres elementos principales:
Cuando se firma un contrato de fideicomiso, el otorgante transfiere los bienes al fiduciario para que los administre por un tiempo y, una vez cumplido ese periodo, los transfiera al beneficiario.
Los activos de un fideicomiso pueden ser de diferente naturaleza: dinero, bienes raíces, regalías o propiedades de cualquier tipo, según estipula la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF).
La motivación principal del fideicomiso es que una persona o entidad pueda tener certeza sobre cómo se mantendrán, recolectarán o distribuirán los activos establecidos en el contrato en un futuro.
El principal objetivo de un fideicomiso es garantizar, bajo un marco jurídico, que los activos estipulados sean transferidos al beneficiario que se eligió.
Asimismo, permite separar y proteger todos los activos líquidos de una compañía para que, en caso de que caiga en la quiebra o contraiga deudas, el acreedor no tenga el derecho de reclamar dichos activos.
Los fideicomisos son excelentes herramientas para muchos fines personales también, como garantizar la educación de tus hijos, cubrir pagos de deudas y brindar seguridad financiera a quien más quieres.
Los fideicomisos se dividen en dos categorías principales: revocables e irrevocables; de ahí, surgen más, que te vamos a explicar en el siguiente apartado.
Los fideicomisos revocables en vida o revocables son aquellos que permiten cambiar a los beneficiarios y los activos mientras estés vivo y seas física y mentalmente capaz de hacerlo.
Si lo deseas, incluso, puedes nombrarte a ti mismo como fideicomisario y nombrar un cofideicomisario o sucesor.
Así tienes la garantía de que, si sufres alguna enfermedad después, vas a poder poner las cosas en orden antes de que la afección avance y, llegado el día, el fideicomisario sucesor se podrá encargar de administrar el fideicomiso por ti.
En contraparte, un fideicomiso irrevocable no acepta cambios. Una vez que se establecen los activos y se nombra al beneficiario, esta decisión es permanente, por lo que se trata de una decisión sumamente importante.
Uno de los beneficios de estos fideicomisos es que pueden reducirse los impuestos sobre el patrimonio porque los activos, técnicamente, no son tuyos; los posee el fideicomiso.
Ahora, dentro de las dos grandes categorías anteriores, entran diferentes tipos de fideicomiso; cada uno, con características específicas, según lo que se esté buscando y el uso que se quiere dar. A continuación, te explicamos los más comunes para que los conozcas.
Este tipo de fideicomiso se lleva a cabo entre una pyme o una persona física y el fiduciario. Sirve para establecer y formalizar que el fiduciario tendrá el poder sobre bienes específicos o activos líquidos de la empresa hasta que se transfieran al beneficiario del contrato.
A través del fideicomiso financiero, se pueden obtener recursos para distintos fines por medio de los activos que conforman el fondo.
En los otros tipos de fideicomisos, los fiduciarios pueden ser empresas o personas naturales, pero en el caso de los bancarios, solo pueden ser entidades bancarias.
Este contrato les otorga a los bancos permiso para administrar e invertir los activos para que el capital del beneficiario aumente.
En este caso, el fiduciario recibe fondos económicos, bienes o activos para que los invierta, según las condiciones mencionadas en el contrato de fideicomiso.
Todo esto es, generalmente, en beneficio del fideicomisario.
Este título se emplea cuando se quiere realizar una obra de construcción.
Los fideicomisos inmobiliarios pueden ser de dos tipos:
Este tipo de fideicomiso se emplea también, por ejemplo, para adjudicar unidades a quienes realizan inversiones para ayudar a otros a emprender. De esta forma, son inversores, pero también beneficiarios.
El fideicomiso agropecuario es un fondo financiero que permite a los interesados brindar fondos económicos, activos o bienes para que se inviertan en la actividad primaria: siembra, cosecha, cría de animales, etcétera.
En este caso, los fiduciantes aportan todo lo necesario para lograr el objetivo que se plantee, por medio de campos, insumos, recursos económicos, entre otros.
Esta herramienta ayuda a los gobiernos a suministrar fondos a áreas específicas, con el fin de lograr un desarrollo social y económico de la nación en cuestión.
Generalmente, cuando los gobiernos crean este tipo de fideicomisos, los fiduciarios son entidades gubernamentales de índole local, como alcaldías, para que estas usen los recursos en los fines estipulados en el contrato.
Es el fideicomiso más común y más empleado. Este contrato se da entre personas naturales o jurídicas y, por medio de él, se transfieren bienes o activos por un tiempo determinado para luego pasar a manos del beneficiario.
Cualquier bien material o inmaterial puede ser objeto de este tipo de fideicomiso; se pueden incluir, por ejemplo, derechos de dominio sobre propiedades, lotes, oficinas, vehículos, utensilios, etcétera.
Antes de que pienses en esta herramienta, analiza las ventajas y desventajas del fideicomiso. De esta forma, sabrás si es conveniente según tu situación personal o empresarial.
Todas las desventajas se pueden evitar si se hace un contrato totalmente transparente y específico. Para ello, hay que estar muy bien informado sobre el funcionamiento del fideicomiso.
Además de esto, existen algunos caracteres que debe tener el contrato de fideicomiso, los cuales son los siguientes:
Todos los contratos de fideicomiso deben contener lo siguiente:
Un fideicomiso se puede extinguir en determinadas circunstancias:
Como empresario, persona e inversionista es sumamente importante pensar en el modo más efectivo para salvaguardar nuestro patrimonio y los fideicomisos están hechos exactamente para ello.
Solo es necesario conocer cómo funcionan a fondo para que el resultado siempre sea el esperado y podamos tener todos los beneficios posibles.