Perspectiva Mifel

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Estimados clientes, colaboradores y amigos de Mifel 2026

Carta de Daniel Becker

Febrero 04, 2026

8 min de lectura

El año 2026 será complejo, pero lleno de oportunidades: para el mundo, para América del Norte, para México, para el sector financiero mexicano y, por ende, Mifel. Por ello, quisiera compartir con todos ustedes algunas reflexiones de cómo veo el contexto al inicio del año e invitarlos a asumir un rol activo: seamos actores, no espectadores.

Atravesamos un momento de redefinición profunda:

  • Reconfiguración de la economía global y de las cadenas de suministro;
  • Mayor intensidad geopolítica entre las grandes potencias, evidenciada recientemente por los acontecimientos en Venezuela;
  • Avances tecnológicos que están transformando industrias enteras y la vida misma;
  • Niveles de deuda pública sin precedentes en los países más avanzados; y
  • Un sistema financiero global que continúa ajustándose al ciclo inflacionario más intenso de las últimas cuatro décadas.

Para nuestro país y región, 2026 será aún más decisivo: se llevará a cabo la revisión del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el gobierno mexicano deberá responder con rapidez a la necesidad de fortalecer la seguridad y el Estado de Derecho, así como de detonar inversión y crecimiento, en un contexto fiscal cada vez más restringido. Todo esto mientras terminamos los preparativos para ser coanfitriones del primer Mundial de Norteamérica.

No es exagerado afirmar que, tanto para la presidenta Sheinbaum, como para el presidente Trump, el 2026 será el año que determine el devenir de sus gobiernos.

Como lo hemos hecho en los últimos años, Mifel estará atento a todos estos acontecimientos y será un actor clave y un constructor relevante en la parte que nos toca.


I. América de Norte en 2026: Una región atractiva con ventajas relevantes de crecimiento

Hacia 2026, identifico tres fuerzas globales que marcarán el año, particularmente relevantes para Norteamérica y para México:

Fuerza 1: Un reacomodo del comercio internacional, que favorece la relocalización productiva hacia regiones confiables, cercanas y competitivas.

Fuerza 2: Una política monetaria global en transición, con tasas de referencia que tenderán a moderarse gradualmente, creando mejores condiciones para la inversión, aunque en un entorno más exigente en la parte larga de la curva de vencimientos.

Fuerza 3: Un entorno geopolítico más intenso e incierto, marcado por conflictos globales y tensiones regionales.


Mi lectura: En cada una de estas fuerzas, México y América del Norte cuentan con ventajas claras. A pesar de los desafíos propios de la región, América del Norte destaca por su estabilidad relativa, en un mundo marcado por conflictos y divisiones (fuerza 3). Además, México cuenta con ventajas competitivas para este contexto capitalizar: una base industrial sólida, una ubicación estratégica privilegiada y una relación económica cada vez más estrecha con Estados Unidos (fuerzas 1 y 2).

El reto ya no es de ideas, sino de ejecución y, sobre todo, de convicción.


II.Economía de Estados Unidos en 2026: Resiliencia mostrada, fragilidades visibles

En 2025, la economía estadounidense volvió a sorprender. A pesar de aranceles, tensiones políticas (ej. shutdown más largo de la historia de EE.UU.) e inflación persistente, la economía siguió creciendo, confirmando una vez más su resiliencia y notable capacidad de adaptación.

Dicho esto, no todo es fortaleza. Estados Unidos no está en crisis, pero sí muestra zonas de fragilidad. El crecimiento dependerá en gran medida de que el consumo se mantenga sólido, en un contexto donde los hogares sienten presión en el bolsillo y la inflación sigue siendo un factor clave. Y a ello se suma que la asequibilidad (“Afordability”) se ha convertido en una preocupación central para los hogares y para la conversación pública, de cara a las elecciones intermedias. En los mercados, el capital continúa fluyendo, pero con mayor selectividad, concentrándose principalmente en tecnología, centros de datos e inteligencia artificial, y con creciente temor sobre una posible corrección en ese ciclo


Mi lectura: Estados Unidos seguirá creciendo en 2026, pero a un ritmo más moderado, apoyado por estímulos fiscales (One Big Beautiful Bill Act) y los recortes de tasas ya implementados desde septiembre de 2025. El escenario central no es una recesión, aunque una probabilidad cercana al 30% no debe ignorarse.


III.México en 2026: Estabilidad, retos, crecimiento moderado, pero activo estructural

En comparación con EE.UU., el crecimiento económico de México se perfila más moderado, no muy distinto del 1% promedio de los últimos años. Sin embargo, el potencial es claramente mayor si se alinean condiciones clave: una economía estadounidense estable y en crecimiento, una revisión del T-MEC sin tensiones, una mayor ejecución del nearshoring y avances concretos en energía e infraestructura.

Este escenario convive con un desafío central: consolidar unas finanzas públicas en equilibrio frágil. Lograrlo exige disciplina fiscal y, sobre todo, detonar una mayor inversión privada.

Atraer más inversión: de la intención a la acción

Para romper el ciclo de crecimiento moderado, México necesita algo muy claro: más inversión. El país cuenta con bases sólidas para atraerla; sin embargo, persisten retos conocidos — seguridad, Estado de Derecho y certidumbre regulatoria — que exigen ejecución consistente, en un entorno de mayor presión externa de parte del gobierno de Trump.

Más allá de ello, hay una demanda clara de empresarios e inversionistas: energía. Sin mayor capacidad energética, no habrá inversión industrial ni tecnológica. El nuevo diseño institucional que facilita la participación privada y promueve esquemas mixtos va en la dirección correcta. Los 19 permisos de generación otorgados en diciembre por la Comisión Nacional de Energía a empresas privadas, con más de 4 mil millones de dólares en inversión, son una señal clara.

Además, esta agenda energética es condición necesaria para que el nearshoring se materialice. Este fenómeno puede aportar entre 1 y 1.5 puntos porcentuales adicionales al PIB por año si se resuelven cuellos de botella clave, ya identificados (electricidad, parques industriales, logística, aduanas, agua y proveeduría local).



La revisión del T-MEC: el eje que define nuestra competitividad

La apertura económica ha sido una de las pocas constantes de la visión de largo plazo de México. Es cierto que ni el TLCAN ni el T-MEC fueron una panacea, pero en balance sus beneficios han sido ampliamente superiores a sus costos, permitiendo a México mantener estabilidad macroeconómica, desarrollo productivo y una posición relevante en la economía global. Hoy, México es el principal socio comercial de Estados Unidos, por encima de Canadá desde 2025, reflejo de una integración profunda.

Por ello, la revisión del T-MEC será un determinante clave de las expectativas de crecimiento y de la integración de Norteamérica en los próximos años. Temas como las reglas de origen y la presión de Estados Unidos sobre sectores considerados estratégicos o de seguridad nacional estarán en el centro de la discusión. La incertidumbre sobre el resultado puede frenar decisiones de inversión y afectar la creación de empleo; ofrecer certidumbre será esencial.


Mi lectura: El reto es claro. Debemos convertir esta coyuntura en una ventaja duradera, defendiendo la integración regional, reduciendo la incertidumbre y consolidando a México como un socio confiable, competitivo y atractivo para la inversión de largo plazo.


IV. Industria bancaria en México: un sistema que debe combinar prudencia e innovación

Solidez y prudencia como ejes fundamentales

La banca mexicana llega a 2026 desde una posición de fortaleza estructural, aunque también tras un año de prueba y aprendizaje. Administra activos equivalentes a más del 45% del PIB, cuenta con altos niveles de capitalización y liquidez y ha sido clave para preservar la estabilidad financiera en momentos de volatilidad.

Al mismo tiempo, 2025 fue un año retador para la industria. Los episodios del verano pasado generaron incertidumbre, tensión reputacional y un legítimo cuestionamiento público. Si bien se trató de eventos acotados y no sistémicos, dejaron una lección clara: la confianza es el principal activo del sistema financiero y debe cuidarse todos los días, sin excepción.

En Mifel, a lo largo de los años hemos puesto un énfasis constante en construir una reputación basada en disciplina financiera, gestión rigurosa de riesgos y un gobierno corporativo responsable. Esta solidez se refleja en indicadores financieros robustos, incluyendo un ICAP de 16.72% y un ROE de 21.89% en 2025, así como en controles internos sólidos y un sistema integral de gestión de riesgos que se fortalece de manera continua, en estricto apego a las mejores prácticas del sector financiero .

Transformación tecnológica y estrategia híbrida de Mifel

La transformación tecnológica continúa redefiniendo al sector. La digitalización ya no es una ventaja competitiva, sino un requisito básico. Los clientes demandan servicios más simples, rápidos y personalizados, mientras la banca debe invertir de manera constante en tecnología, datos y ciberseguridad. Esta evolución hace a la banca más eficiente, cercana e incluyente, y en muchos sentidos la convierte en empresa tecnológica.

En Mifel estamos convencidos de que el futuro del sistema financiero en México está en un modelo híbrido: una convergencia inteligente entre tecnología y banca tradicional. Apostamos por experiencias digitales seguras e intuitivas, siempre acompañadas por un enfoque de servicio con rostro humano. La fintech aporta velocidad, diseño e innovación; la banca aporta capital, seguridad, infraestructura y confianza.

Un ejemplo es nuestra Cuenta Digital, con una tasa de rendimiento del 10%, que integra tecnología, recompensas y una experiencia ágil; durante 2025 registró un crecimiento de doble dígito mes a mes, superó el medio millón de clientes y alcanzó más de 10,000 millones de pesos en captación. De cara a 2026, proyectamos superar el millón de clientes digitales.


Inclusión financiera y crecimiento con propósito

Bancarizar México es uno de los mayores retos — y oportunidades — del país. Avanzar en este frente no es solo una tarea del sistema financiero; es un objetivo de desarrollo nacional. Por ello, nuestra visión hacia 2026 es clara: ofrecer productos y servicios genuinamente diseñados desde la perspectiva del cliente, bancarizando a través de una banca segura, cercana, sencilla y sin trucos.

Como país, deberíamos aspirar a una meta clara y ambiciosa: que toda persona mayor de 18 años tenga acceso a una cuenta bancaria. Hoy, aproximadamente el 63% de la población adulta cuenta con una cuenta formal. Incluso podemos ir más allá, con esquemas de inversión desde el nacimiento, como los que comienzan a impulsarse en Estados Unidos para democratizar el ahorro de largo plazo y la participación en los mercados financieros.

En Mifel creemos que podemos ser un actor central en la bancarización de México gracias a nuestra propuesta híbrida. A través de una plataforma digital en expansión, una presencia sólida en los segmentos corporativo, PyME y patrimonial, y una red física de más de 100 sucursales, estamos presentes en todos los frentes para ofrecer servicios y productos financieros adaptados a las necesidades de cada cliente.


Mi lectura: la exigencia regulatoria llegó para quedarse y la bancarización avanzará en un entorno más dinámico y competitivo, con nuevos participantes, nuevas tecnologías y, seguramente, con un proceso natural de consolidación. En este contexto, la diferencia la marcará la solidez, la prudencia y la confianza y la capacidad de combinar lo mejor de la tecnología con la banca tradicional para atender a clientes cada vez más informados y exigentes.


V. Consejos para empresas y familias en cómo navegar el año nuevo económico

Con frecuencia me preguntan cómo prepararse para un nuevo año. Esta carta recoge mi visión general del entorno, pero quiero compartir algunas recomendaciones prácticas para enfrentar 2026 con mayor claridad.

Para las empresas:

  • Fortalecer la liquidez y la gestión del flujo de efectivo en un entorno de tasas que, aunque tenderán a moderarse, seguirán siendo relativamente altas.
  • Alinear el financiamiento con los horizontes y retornos de los proyectos productivos, evitando descalces innecesarios.
  • Incorporar tecnología para ganar eficiencia, mejorar decisiones y fortalecer la competitividad.
  • Construir relaciones de largo plazo con instituciones financieras sólidas, que aporten no solo capital, sino asesoría y una visión estratégica.

Para las familias

  • Planear con prudencia y visión de largo plazo.
  • Diversificar inversiones para reducir riesgos y capturar oportunidades.
  • Favorecer instrumentos con rendimiento real positivo que protejan el patrimonio.
  • Elegir instituciones confiables, con transparencia, acompañamiento y claridad.

Para los individuos:

  • Ser ciudadanos más conscientes, comprometidos y exigentes.
  • Seguir aprendiendo. Estar informado. No dejar de desarrollar habilidades.
  • No temer a la tecnología, por el contrario, verla como una aliada.
  • Invertir tiempo en familia y amistades: ahí se construye bienestar y equilibrio.

Reflexiones finales

El año que comienza no será sencillo, pero sí será trascendental. México tiene hoy una oportunidad histórica para consolidarse como una potencia manufacturera, logística, tecnológica y financiera dentro de América del Norte. Aprovecharla dependerá de la ejecución, confianza y visión de largo plazo.

En Mifel asumimos con responsabilidad nuestro papel: acompañar a empresas, familias e inversionistas con prudencia, solidez y compromiso, aportando al desarrollo del país en cada decisión.

Sigamos avanzando.
Sigamos construyendo.
Sigamos creyendo en México.
Daniel Becker
CEO Mifel

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