Contenido para experto
Inclusión financiera
La inclusión financiera es un elemento facilitador clave para reducir la pobreza y promover la prosperidad.
Mayo 22, 2024
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5 min de lectura
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La inclusión financiera es un elemento facilitador clave para reducir la pobreza y promover la prosperidad.
Mayo 22, 2024
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Se considera que la inclusión financiera es un elemento que facilita la consecución de 7 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La inclusión financiera se refiere al acceso que tienen las personas y las empresas a diversos productos y servicios financieros útiles y asequibles que atienden sus necesidades —transacciones, pagos, ahorro, crédito y seguros— y que se prestan de manera responsable y sostenible.
El Grupo de los Veinte (G20) se comprometió a promover la inclusión financiera en todo el mundo (i) y reafirmó su compromiso de implementar los Principios de alto nivel del G20 para la inclusión financiera digital (i).
El Grupo Banco Mundial considera que la inclusión financiera es un elemento facilitador clave para reducir la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida.
Tener acceso a una cuenta de transacciones es un primer paso hacia una mayor inclusión financiera, ya que permite a las personas guardar dinero, y enviar y recibir pagos. Una cuenta de transacciones también sirve como vía de acceso a otros servicios financieros. Por ello, garantizar que las personas en todo el mundo tengan acceso a una cuenta de transacciones sigue siendo una esfera de interés del Grupo Banco Mundial. En particular, fue el foco de atención de la iniciativa Acceso Universal a los Servicios Financieros para 2020 (i) del Grupo Banco Mundial, que concluyó a fines de 2020. Aunque se lograron muchos avances a través de esta iniciativa, esta es un indicador de la magnitud de lo que aún queda por hacer.
El acceso a servicios financieros facilita la vida diaria y ayuda a las familias y las empresas a planificar desde objetivos a largo plazo hasta emergencias inesperadas. Como titulares de cuentas, es más probable que las personas usen otros servicios financieros, como el crédito y los seguros, para iniciar y ampliar negocios, invertir en educación o salud, administrar riesgos y superar conmociones financieras, lo que puede mejorar la calidad general de sus vidas.
La crisis de la COVID-19 también ha reforzado la necesidad de aumentar la inclusión financiera digital. La inclusión financiera digital implica el uso de medios digitales que reducen los costos para proporcionar a las poblaciones actualmente excluidas del sector financiero y desatendidas diversos servicios financieros formales adaptados a sus necesidades. Estos servicios se prestan de manera responsable a un costo asequible para los clientes y sostenible para los proveedores.
Se han logrado grandes avances en la inclusión financiera, y 1200 millones de adultos de todo el mundo tuvieron acceso a una cuenta entre 2011 y 2017. A nivel mundial, hasta 2017, el 69 % de los adultos tenía una cuenta. Los servicios financieros digitales —incluidos aquellos en que se utilizan teléfonos móviles— ya se han puesto en marcha en más de 80 países, y algunos han alcanzado una escala considerable. Como resultado, millones de clientes pobres anteriormente excluidos y desatendidos están dejando de realizar exclusivamente transacciones en efectivo y han empezado a acceder a servicios financieros formales a través de un teléfono móvil u otras tecnologías digitales.
Avanzar del acceso a la utilización de cuentas es el siguiente paso en los países donde el 80 % o más de la población tiene cuentas (China, Kenya, India, Tailandia). Estos países se apoyaron en reformas, la innovación del sector privado y esfuerzos para promover la apertura de cuentas de bajo costo, que incluyen los pagos móviles y digitales.
Sin embargo, cerca de un tercio de los adultos —1700 millones— aún no estaban bancarizados en 2017, según los últimos datos de Findex (i) (los datos de 2021 se publicarán próximamente). Alrededor de la mitad de las personas no bancarizadas incluía a mujeres pobres que vivían en zonas rurales o que se encontraban fuera de la fuerza laboral.
Entre 2011 y 2017, la disparidad de género en la titularidad de cuentas se mantuvo en 9 puntos porcentuales en los países en desarrollo, lo que impide a las mujeres controlar eficazmente su vida financiera. La desigualdad de género era menor en los países con una alta titularidad de cuentas de dinero móvil. Aún queda por observar el impacto de la COVID-19 en esta brecha de género.
Desde 2010, más de 55 países han firmado compromisos relacionados con la inclusión financiera y más de 60 países han implementado o se encuentran elaborando una estrategia nacional sobre el tema.
Los países, donde se han registrado los mayores avances hacia la inclusión financiera, han hecho lo siguiente:
Las investigaciones indican que los países aumentan el ritmo y el impacto de las reformas cuando adoptan un enfoque estratégico y elaboran estrategias nacionales de inclusión financiera que reúnen a los entes reguladores financieros, las empresas de telecomunicaciones, los órganos que regulan la competencia y los ministerios de educación.